De la luna como fuente,
y no como reflejo,
no entiendes una mierda.
De impulsos agitados
por contradicciones inseparables,
no entiendes una mierda.
Del cariño como veneno,
y de cantos de sirena fantaseados,
no entiendes una mierda.
Del amor que boxea, mellado,
y sin el protector de la reciprocidad,
no entiendes una puta mierda.
De deseos reducidos a cenizas
que nadie se acerca a esnifar,
no entiendes una mierda.
De obsesiones enfermizas
que violan al disimulo,
no entiendes una mierda.
De las llagas que deja en la boca
blasfemar contra la dignidad,
no entiendes una mierda.
De militar en la no militancia
de la falta de voluntad,
no entiendes una mierda.
De tus ojos desde mis ojos,
y todo lo demás,
no entiendes una puta mierda.
De esa condena privada
que es la invisibilidad,
no entiendes una mierda.
jueves, 5 de febrero de 2015
sábado, 24 de enero de 2015
YO NO SOY TU PÚBLICO
(marzo 2011-enero 2015)
Ellos caminan sin vacilar,
se procuraron un resguardo con efectos,
pero ¿hacia dónde se dirigen todos estos supervivientes?
Día tras día, con la lección aprendida,
discreción a discreción,
peinados llamativos,
vidas de raya a un lado,
se regalan paseos en limusina,
o recurren a otras opciones permitidas para expresar una personalidad singular.
Y es que no lo entiendo,
no lo entiendo cuando viajan sólo para explicarlo,
cuando se alzan el hombro del suéter diseñado para llevar el hombro al aire,
se bajan el pantalón paquetero, se estiran la minifalda,
exigen acción sin sudor,
qué pereza, la élite y sus aspirantes.
Hubo una época en la que los músicos confiaban en sus canciones para llamar la atención de la gente,
luego, llegó la televisión,
y, en cuanto me despisto,
lanzo los restos de comida por las ranuras de su aparato.
Los mendigos ya no duermen en los cajeros los fines de semana,
saben bien por qué,
una ladrona torpe mira con descaro las pertenencias de los turistas
mientras jóvenes informadas se aferran a sus bolsos como las adolescentes a sus carpetas,
un niño dibuja globos con una tiza sobre el jarrón negro de un hotel,
un sacerdote corrige: “no te cagues en Dios, cágate en la puta”
y, espera, ¡¿un punk comprando lotería?!
Ojalá nuestros sueños estuvieran mecidos por el charco de sangre en el que flotan,
sin embargo, están atrapados,
estos han sido los mejores años de tu vida,
pero mejor que no te des cuenta.
Ellos caminan sin vacilar,
se procuraron un resguardo con efectos,
pero ¿hacia dónde se dirigen todos estos supervivientes?
Día tras día, con la lección aprendida,
discreción a discreción,
peinados llamativos,
vidas de raya a un lado,
se regalan paseos en limusina,
o recurren a otras opciones permitidas para expresar una personalidad singular.
Y es que no lo entiendo,
no lo entiendo cuando viajan sólo para explicarlo,
cuando se alzan el hombro del suéter diseñado para llevar el hombro al aire,
se bajan el pantalón paquetero, se estiran la minifalda,
exigen acción sin sudor,
qué pereza, la élite y sus aspirantes.
Hubo una época en la que los músicos confiaban en sus canciones para llamar la atención de la gente,
luego, llegó la televisión,
y, en cuanto me despisto,
lanzo los restos de comida por las ranuras de su aparato.
Los mendigos ya no duermen en los cajeros los fines de semana,
saben bien por qué,
una ladrona torpe mira con descaro las pertenencias de los turistas
mientras jóvenes informadas se aferran a sus bolsos como las adolescentes a sus carpetas,
un niño dibuja globos con una tiza sobre el jarrón negro de un hotel,
un sacerdote corrige: “no te cagues en Dios, cágate en la puta”
y, espera, ¡¿un punk comprando lotería?!
Ojalá nuestros sueños estuvieran mecidos por el charco de sangre en el que flotan,
sin embargo, están atrapados,
estos han sido los mejores años de tu vida,
pero mejor que no te des cuenta.
domingo, 11 de enero de 2015
PIM PAM
(septiembre 2014-enero 2015)
Hoy he soñado que me hacías una paja,
sé que eras tú, aunque estabas de espaldas,
y, durante, estirado, te la acariciaba,
y, al final, agarraba tu cadera.
La belleza juvenil y la madura, como tigre y pantera,
unidas en el desparpajo de tus arrugas,
quiero un hijo tuyo
para follármelo también, porque tendrá tu ADN.
Para guarrada, tu forma de pronunciar “guarrada”,
o el polvo del anónimo usando un paquete de clínex y celo como preservativo,
pantalones de pijama en tensión comprometedora,
¿y si tú pudieras lamerme los cortes que me hago al afeitarme?
Mis mejores erecciones las provocan tus besos,
y tus muslos amasando mi cara,
te zamparía entera de arriba a abajo
en la madre de todas las comilonas.
Olas en el edredón,
porno en el home cinema,
y me froto con las bragas de la vecina, sí,
pero imagino que son tuyas.
Te juro que sólo pienso en el físico
cuando pido ser tu ventrílocuo,
o entrar en tu jersey
y vivir con tus dientes hincados.
Espermatozoides buceando por tu boca
y regresando a casa por el agujero equivocado,
el brindis más auténtico por el futuro
que, juntos, hemos improvisado.
Estar tan salido,
estimulado al mínimo contacto,
para ellos es motivo de vergüenza,
para mí, señal de que sigo vivo.
Hoy he soñado que me hacías una paja,
sé que eras tú, aunque estabas de espaldas,
y, durante, estirado, te la acariciaba,
y, al final, agarraba tu cadera.
La belleza juvenil y la madura, como tigre y pantera,
unidas en el desparpajo de tus arrugas,
quiero un hijo tuyo
para follármelo también, porque tendrá tu ADN.
Para guarrada, tu forma de pronunciar “guarrada”,
o el polvo del anónimo usando un paquete de clínex y celo como preservativo,
pantalones de pijama en tensión comprometedora,
¿y si tú pudieras lamerme los cortes que me hago al afeitarme?
Mis mejores erecciones las provocan tus besos,
y tus muslos amasando mi cara,
te zamparía entera de arriba a abajo
en la madre de todas las comilonas.
Olas en el edredón,
porno en el home cinema,
y me froto con las bragas de la vecina, sí,
pero imagino que son tuyas.
Te juro que sólo pienso en el físico
cuando pido ser tu ventrílocuo,
o entrar en tu jersey
y vivir con tus dientes hincados.
Espermatozoides buceando por tu boca
y regresando a casa por el agujero equivocado,
el brindis más auténtico por el futuro
que, juntos, hemos improvisado.
Estar tan salido,
estimulado al mínimo contacto,
para ellos es motivo de vergüenza,
para mí, señal de que sigo vivo.
viernes, 9 de enero de 2015
BUILD THAT WALL (AIMEE MANN)
Ya lleva un buen rato al teléfono
seduciendo al desastre en voz baja,
se siente nostálgica
porque nota que la cosa vuelve a ir mal,
¿cómo iba alguien a luchar por ello,
quién podría asumir luchar por ello si es ella
la que se encierra en este muro?
Quizá llegue el día en que todo salga a la luz,
quizá llegue el día en que lo muestre con total naturalidad,
la oigo acercarse
mientras camina por el pasillo,
¿cómo iba alguien a luchar por ello,
quién podría asumir luchar por ello si es ella
la que se encierra en este muro?
“Sé que ya has tomado una decisión,
lo veo”, le digo,
“en tu rostro culpable”
y nunca fui de las que luchan por ello,
¿cómo puede haber gente que luche por ello?
No podías acusarme de ello,
hasta donde recuerdo, fui totalmente sincera contigo,
y, bueno, pienso que ésto ya no tiene solución,
pero es decisión tuya,
porque nunca fui de las que lucha por ello,
y, si se diera la situación, quizá yo también aprendería
a encerrarme en este muro.
audio "Build that wall"
seduciendo al desastre en voz baja,
se siente nostálgica
porque nota que la cosa vuelve a ir mal,
¿cómo iba alguien a luchar por ello,
quién podría asumir luchar por ello si es ella
la que se encierra en este muro?
Quizá llegue el día en que todo salga a la luz,
quizá llegue el día en que lo muestre con total naturalidad,
la oigo acercarse
mientras camina por el pasillo,
¿cómo iba alguien a luchar por ello,
quién podría asumir luchar por ello si es ella
la que se encierra en este muro?
“Sé que ya has tomado una decisión,
lo veo”, le digo,
“en tu rostro culpable”
y nunca fui de las que luchan por ello,
¿cómo puede haber gente que luche por ello?
No podías acusarme de ello,
hasta donde recuerdo, fui totalmente sincera contigo,
y, bueno, pienso que ésto ya no tiene solución,
pero es decisión tuya,
porque nunca fui de las que lucha por ello,
y, si se diera la situación, quizá yo también aprendería
a encerrarme en este muro.
audio "Build that wall"
lunes, 15 de diciembre de 2014
EL ESCRITOR COBARDE
El escritor cobarde ya no escribe,
anota,
no apostó a ganarse la vida con sus textos
porque el premio era el sustento incierto.
Es de los que defiende que, para cuando todos aprendimos a leer,
los de siempre ya publicaban,
cada vez más, sus "yo, lo que creo"
pertenecen al creer y no al crear,
cometió el error de perseguir a las mujeres sobre las que escribía
en lugar de a las que le leían,
no le importa la clase,
ya se la quería saltar de estudiante,
y no está clara su deriva vital:
¿se resigna a sobrevivir
o se esfuerza en no desentonar?
El escritor cobarde canta viejas canciones,
su lamento resuena por todas las plantas del párquing,
y los clientes pasan, inquietos, ante su cabina,
pese a que él les sonríe y les dice “buenas noches”.
Hace tiempo que no carga con mochilas ni bolsas de plástico,
tiene demasiado sueño para la cultura,
malgasta su vocabulario en las redes sociales,
y luego aqueja anemia literaria,
le auguran que el amor le espera en un futuro no precisado,
y él responde, enojado:
“¿qué más me da que encuentre a alguien que me quiera
si no la quiero yo a ella?”,
mientras sigue sin dar en su bolsillo con la llave de la alcoba de la filosofía,
de la que recuerda la tristeza del paquidermo viendo a la cebra atacada por las leonas,
a creer en morir de tener que morir.
anota,
no apostó a ganarse la vida con sus textos
porque el premio era el sustento incierto.
Es de los que defiende que, para cuando todos aprendimos a leer,
los de siempre ya publicaban,
cada vez más, sus "yo, lo que creo"
pertenecen al creer y no al crear,
cometió el error de perseguir a las mujeres sobre las que escribía
en lugar de a las que le leían,
no le importa la clase,
ya se la quería saltar de estudiante,
y no está clara su deriva vital:
¿se resigna a sobrevivir
o se esfuerza en no desentonar?
El escritor cobarde canta viejas canciones,
su lamento resuena por todas las plantas del párquing,
y los clientes pasan, inquietos, ante su cabina,
pese a que él les sonríe y les dice “buenas noches”.
Hace tiempo que no carga con mochilas ni bolsas de plástico,
tiene demasiado sueño para la cultura,
malgasta su vocabulario en las redes sociales,
y luego aqueja anemia literaria,
le auguran que el amor le espera en un futuro no precisado,
y él responde, enojado:
“¿qué más me da que encuentre a alguien que me quiera
si no la quiero yo a ella?”,
mientras sigue sin dar en su bolsillo con la llave de la alcoba de la filosofía,
de la que recuerda la tristeza del paquidermo viendo a la cebra atacada por las leonas,
a creer en morir de tener que morir.
viernes, 12 de diciembre de 2014
SI ESTAMOS JUNTOS
Si estamos juntos
nunca te fascinaré
nunca intentaré que vistas mi ropa
nunca dejaremos de cenar en la barra
nunca escatimaremos en bolígrafos y papel
nunca necesitarás depilarte
nunca te quedarás sin final feliz de peluquería china
nunca criticaré a tus amantes guapos
nunca conservaremos la felicidad
nunca, nunca tendremos gato
nunca el físico dejará de importar
nunca responderé lo que piense antes de hablar
nunca serás menos que trending topic
nunca el estar se convertirá en soportar
nunca, en realidad, tendré un nunca
si estamos juntos.
nunca te fascinaré
nunca intentaré que vistas mi ropa
nunca dejaremos de cenar en la barra
nunca escatimaremos en bolígrafos y papel
nunca necesitarás depilarte
nunca te quedarás sin final feliz de peluquería china
nunca criticaré a tus amantes guapos
nunca conservaremos la felicidad
nunca, nunca tendremos gato
nunca el físico dejará de importar
nunca responderé lo que piense antes de hablar
nunca serás menos que trending topic
nunca el estar se convertirá en soportar
nunca, en realidad, tendré un nunca
si estamos juntos.
lunes, 1 de diciembre de 2014
TRES TRISTES TIGRES
(marzo 2011-noviembre 2014)
Tres tristes tigres,
vencidos por la apatía de la desolación,
con la cabeza como soltada sobre sus zarpas,
y unas miradas que piden “si tan sólo alguien me acariciara la nuca...”.
No hay música que amanse vuestro duelo, fieras,
ensordecedor en su cercanía,
llamativo desde la lejanía,
lucen los bigotes más mustios de la jungla,
y sus fauces musitan lamentos.
Unas tras otras, horas magulladas,
traicionados por la genética,
cabriolas de la errante naturaleza,
el pensamiento puede convertirse en el pozo sin fondo de la desdicha,
la vida interior transcurre lejos de los reflejos,
y la muerte, demasiado cerca.
Tres tristes tigres,
tres feroces depresiones devorando antaño depredadores,
mascando trigo por inercia,
sin ánimo para tragar,
sus tripas son lo único que ruge,
porque la selva es un reino de arribistas,
y la Tierra, una resaca universal.
Trigal de espigada inconsolabilidad,
uñas escondidas a la sombra de un platanero,
colas inertes, festín para las moscas, sus traseros,
bochorno que asesina agónicamente,
y ya llegan los buitres
oliendo la sensibilidad desde el cielo,
almas gemelas,
sufrimiento paralelo.
Tres tristes tigres,
vencidos por la apatía de la desolación,
con la cabeza como soltada sobre sus zarpas,
y unas miradas que piden “si tan sólo alguien me acariciara la nuca...”.
No hay música que amanse vuestro duelo, fieras,
ensordecedor en su cercanía,
llamativo desde la lejanía,
lucen los bigotes más mustios de la jungla,
y sus fauces musitan lamentos.
Unas tras otras, horas magulladas,
traicionados por la genética,
cabriolas de la errante naturaleza,
el pensamiento puede convertirse en el pozo sin fondo de la desdicha,
la vida interior transcurre lejos de los reflejos,
y la muerte, demasiado cerca.
Tres tristes tigres,
tres feroces depresiones devorando antaño depredadores,
mascando trigo por inercia,
sin ánimo para tragar,
sus tripas son lo único que ruge,
porque la selva es un reino de arribistas,
y la Tierra, una resaca universal.
Trigal de espigada inconsolabilidad,
uñas escondidas a la sombra de un platanero,
colas inertes, festín para las moscas, sus traseros,
bochorno que asesina agónicamente,
y ya llegan los buitres
oliendo la sensibilidad desde el cielo,
almas gemelas,
sufrimiento paralelo.
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