domingo, 27 de septiembre de 2015

LA VICTORIA DE LA FRANQUEZA SENTIMENTAL

(septiembre 2015)

Te escribo a prueba de horarios;
te escribo desde mi paraíso,
que, para ti, sólo es el recreo;
te escribo con las flores removiendo el estómago,
con la tensión de la mandíbula, aún y el letargo;
te escribo, o, quizá, cavo;
sobrevive un trapo izado entre el hacinamiento,
el de la inevitable victoria de la franqueza sentimental.

Quebraderos de ilusión, que no la parten;
aunque, a veces, me apetezca más echarte de menos
que estar contigo,
me bato por conseguir seducirte sin magnetismo,
y que no hagas nunca más el amor a oscuras.

Cuando merodeas por mi cabeza
convocas a las palabras,
y, agarradas a mis piernas, intento encontrarles cobijo.

Julián me preguntó por ti,
se pensaba que estábamos juntos,
y le cogí aún más cariño
porque, al menos, en su mente existíamos como pareja.

Quiero mi vida y tu amor,
no porque tenga miedo de escoger,
sino porque siento que sólo estoy luchando contra las convenciones,

yo siempre te espero,
incluso cuando no quedamos,
y, si bromeo con tu novio, no es porque no me importes de verdad,
es porque es un buen chico.

Crees que me gusta jugar a atarme losas al cuello,
pero acércate más, y verás la cadena,
oirás a las heridas aullar,
y seguirás desconociendo que no es hasta que te da pavor la ausencia de alternativas
que conoces a la verdadera soledad.

viernes, 28 de agosto de 2015

SURFEANDO SOBRE MI CAPARAZÓN

Entiendo al viejo decrépito
que apostó su dignidad por otro soplo de tu encanto,
pues tú eres, sin duda, más convincente
que estas molestas evidencias que nos separan.

Te despediría con un beso corto en la parada del nocturno
porque los autobuseros nunca esperan a los besos largos;
creo que deberías tener dos novios,
aunque entiendo que aún no estamos en el siglo XXII;
ojalá te descubra muchos defectos
para así quererte aún con más convicción;
y volvería a pararme a mitad de carrer de Bellver
si gimiera de nuevo esa vecina.

Espero que tus sueños tengan algo de pesadilla,
yo soy así,
y así me están apartando,
y así me abrazarán.

Me la suda todo
me la suda menos que nunca.

Esas parejas aburridas
por todos los rincones de la ciudad,
que se maten ya entre ellos.

¿No tienes una hermana gemela?
bien, sabemos que no sería lo mismo,
y es que, si llegado el día, no lo acepto,
será porque tu amor es resignado,
hecho de papilla de sentimiento,
feo, risible, apolillado.

El tiempo me clava agujas de dos en dos,
yo me las quito de una en una,
y mi piel tierna aunque marcada es la demostración
de que pienso salir adelante,
pero nunca sobreviviendo.

miércoles, 26 de agosto de 2015

LA VIDA CARGA Y ARRASTRA

(septiembre 2007)

Y apareció inesperadamente en escena, con una larga estela invisible de momentos tras de sí. Vestía informal, pero más arreglada de lo que solía, sobretodo por ese ancho cinturón marrón que abrazaba su cuerpo por las caderas, éstas más anchas que en el noventa y nueve, y que la hacían aún más irresistible. Todo sumaba, entonces, para mal o para bien. También se había visto contagiada por el furor general del nuevo milenio hacia las ochenteras Converse, en su caso, rojas. Y conservaba el mismo corte de pelo. Tonterías aparte, recordé de golpe sus ojeos curiosos y fugaces, su manera de pavonearse junto a sus amigas mientras los chicos improvisábamos porterías en callejones a base de convertir grietas en palos y manchas de pintura en travesaños, su desprendimiento, cómo lanzaba comentarios directos e intimidatorios a yo, el chico extremadamente vergonzoso, sus enormes dientes, propietarios de una patente de corso respecto a bocas bonitas, al reírse de mi rostro abrumado y mis balbuceos idiotas, y sus propuestas sobre juegos de girar botellas y alcohol barato en pisos vacíos y demás, que yo siempre rehusaba sistemáticamente, y que podrían haber adelantado cinco años la pérdida de mi virginidad, pero que fue un lustro más. Todo suma, para bien o para mal. Lo cierto es que hacía años que ya era historia, tan historia como que el hecho de estar observándola de arriba a abajo, de izquierda a derecha, en zigzag, por todos lados, abre las puertas de la conciencia a carcomidos recuerdos aparcados, y la aprecio desde una distancia prudente, como hacía antaño desde la ventana de mi casa, semiocultado entre largas macetas con geranios y zapatillas ventilándose, a la menor coincidencia entre su ir y venir y mi permanecer homicida que vio perecer un aspecto de mi juventud, y hacía cábalas acerca de sus ojos misteriosos, avispados, de mirada indómita, sin comprender en absoluto mi inquietud, pues no era ella ni otras ni mis propias pelotas, sólo unas que ahora estarán desaparecidas o deshinchadas, era hostilidad de obcecado acomplejado ante sílfides en proceso de formación, más cerca de lo segundo que de lo primero. A una docena de pasos, es como conocer a un extraño, piezas que cubren su sitio una vez no estás atontado, maquillaje que busca haber cambiado algo, pero sólo distorsiona lo que siempre ha estado. Tan diferente, pero tan ella. Cómo no iba a reconocerla, si seguía invariable su media melena.

sábado, 25 de julio de 2015

LA COSA, POR SUS NOMBRES

El amor es una palabra de ocho letras

el amor es una palabra de cinco letras

el amor es una palabra de siete letras

el amor es una palabra de doce letras


el amor es una palabra de seis letras
el amor es una palabra de seis letras
el amor es una palabra de seis letras


el amor es una palabra de cuatro letras que no es la palabra 'amor'.


sábado, 18 de julio de 2015

NO ES DIVERTIDO SER UN VAMPIRO

(abril 2014 – julio 2015)

Eres lo mejor que podía pasarme en la vida,
pero diez años pronto;
te quiero tanto
que podría justificar tus traiciones.
Listo para ser tu príncipe azul oscuro,
bailar en habitaciones sin luz
donde puedo esconder mi sonrisa hastiada,
y luego reconocer que, ahora que has vuelto, te extraño.

Sí, me he quedado boquiabierto,
esta congestión nasal hace unos días que dura,
pero, por ahora, la sangre no se ha puesto nerviosa.
Sólo conozco lucha más dura,
y es la de ser mala persona,
y aparentar ser buena.

Sé llamativo,
no raro;
sé misterioso,
no inquietante.
Es el Carrer del Perill, y hay un body help,
hay tiendas de ropa ceñida y un gimnasio,
y, claro, petardos.

Más abajo, gente fumando, abducida, de cara a la puerta de los bares,
hombres que alardean de ser fieles a sus parejas cuando nunca se han comido un rosco,
más fatídicas muestras de la sacralización de la sangre de la propia sangre,
y una mujer llorando en un banco junto a dos enamorados que juegan a piedra, papel, y tijera.
La ciudad es como una bella rotonda donde duermen los borrachos,
y, mientras giro una y otra vez en su interior, aseguro:
“las ciudades, son tan bonitas idealizadas desde aquí
que para qué me voy a desengañar”
.

En el reflejo de las ventanas
no somos más que fantasmas,
o gratas impresiones
rodeadas de sólidos recuerdos.
Hay nihilistas que se dicen anarquistas,
mientras otros confunden su cobardía con la temeridad ajena;
ejemplar también es el ejemplo a no seguir,
y el destino está peligrosamente cerca del desatino.

Las cosas ya no son lo que eran
después de haber dejado de ser lo que habían sido antes,
veo almas muertas
en lugar de gemelas,
aunque también tengo antojos de luz
que se disipan antes de entrar en calor:
preguntadle a mi instinto por qué torea a la empatía.

Pierdes memoria
e impulso para escribir
flotando boca abajo en una superficie
que confundes con las profundidades.
Como puñalada emocional que seré,
me desmayo a pies juntillas;
siempre vuelvo a la utopía,
pues la barbarie de este mundo
es el amor práctico.

Madre de dios!
madre de cristo!
madre, di adiós,
que por ti existo,
ya ni me siento estúpido mientras respiro,
ni puta gracia, ser un vampiro.

martes, 14 de julio de 2015

¿QUÉ MÁS MAL QUE MAL HE HECHO?

(febrero-abril 2009)

Creía que funcionaba así,
partirte el corazón para poder entrar en él,
con la libido entonada soy capaz,
demasiado narcisista para desear algo más.
Ni sufrir, ni arrepentirse, ni lamentar,
es la estudiada victoria del sentimiento cerebral,
qué agreste realidad esta armonía recuperada en tu ausencia,
una pérdida que me ayuda a respirar.

¡Y el cabronazo se maquilla al escribir!
no debí comprar muebles viendo el castillo de naipes,
pero es demasiado inofensivo que sea entero de papel,
aunque me dejaste de piedra con esa sentencia imprevista,
parecía bien sujeta por tus dudas:
“a veces pienso que soy la primera que se te plantó delante”,
pero no la última que quedará atrás.

Quedan algunas parcelas de bienestar,
estuviste al otro lado de una revista enrollada,
siempre te dije que las solteras son más atractivas,
tendrías que haberte imaginado todo esto,
aunque asumo la culpa de tanto egoísmo,
admito que la intención solo dura un suspiro,
cae en saco roto el mismo error:
me equivoqué al creer que contigo sería diferente.

Y me llamas a casa por si lo he estado pensando,
te digo que pierdes el tiempo, y que esto no te ayuda,
tu desconcierto intenta sonar indignado:
“tú, en vez de corazón, debes tener, yo qué sé, una prótesis”,
y ¿qué culpa tengo yo de que solo nos haga falta el amor?
porque solo nos hace falta el amor,
el amor propio, para llegar a viejos.