Tiene pelo hasta las muñecas,
pero mueve el culo como una chica,
la camiseta le llega hasta la hebilla,
la riñonera, de lado y medio caída.
Sentado, sujeta su monopatín como un escudo,
las J'Hayber tienen los cordones ennegrecidos,
muestra sus moratones como medallas,
henchidas venas rodean sus nudillos.
Es un prodigio de la naturaleza,
tiene que vestirse con los calzoncillos al revés para que no se le salgan los testículos,
parecen cojines para su prepucio,
su novia se duerme acariciándoselos cuidadosamente.
De pequeño, se sentaba en su terraza de doce palmos,
colgaba las piernas entre los barrotes,
aguantaba las zapatillas con la punta de los dedos,
y nunca caían, resistían.
Con Juan se adivinaban sus respectivas maldades,
eran iguales, aunque eran hermanos,
se retaban a pulsos que eran pugna y sostén,
hacían de un eructo, un balido.
Desde que vive en la plaza donde juegan los niños
disfruta con las mañanas lluviosas,
empieza a estar de vuelta
de girar sobre sí mismo.
Cada día se acaricia el rostro por anomalía,
pasa los dedos por la cicatriz con forma de lágrima sobre su pómulo,
y, cuando no se siente solo,
mete su puño en el hueco que ha dejado la soledad.
lunes, 31 de diciembre de 2012
domingo, 23 de diciembre de 2012
DE LOS RECORTES A LAS RECORTADAS
21 de diciembre del 2012, y descubrimos el verdadero apocalipsis:
el mundo sigue su curso,
borrones carnales tras los cristales vidriosos,
sentimientos orbitando alrededor del tiempo y la oscuridad,
nos lleva la corriente,
y nos constipa.
Desconfío de las civilizaciones sin bufones,
pero con la nuestra y la de cualquier vecino haría una excepción,
fuego fatuo el de esas cerillas que, una vez consumidas,
son sustituidas por otras,
sacos y cubos de basura haciendo cola,
vives en cuenta atrás cuando lo que quieres tener
es lo que no te puede faltar,
y, si llevas ropa oscura porque el mundo también lo está,
vistes de negro, y de negro vestirás.
Un día dije "mamá, me voy de casa,
voy a un albergue para los sin techo, es lo único que me puedo permitir",
y, aún estando el listón hundiéndose en arenas movedizas,
veo a currantes durmiéndose en el metro, de vuelta a casa, por el cansancio,
y pienso: "(menuda mierda de vida!)",
luchar por un puesto de trabajo en lugar de acceder a él,
la baba de los viejos es lubricante recogido con la lengua,
se forman manchas en la pared,
pozos en los bolsillos,
rechinan los pulmones.
Cuando llegué a la ciudad
también fui víctima de la paz,
pero, mientras observo ataúdes para decapitados, me pregunto:
"(¿por qué no, en lugar de pensar en la muerte,
pensamos en pasar de los recortes a las recortadas?)".
El civismo ha sido un paso en falso
que quizá sirva para golpear con mayor fuerza,
la vida nunca ha respetado a las personas discretas,
al futuro se accede con una pértiga.
Su puta madre, con los charlatanes de siempre
nunca vi oasis tan conformistas,
escriben páginas de gloria
temiendo ya a quien podría escribir encima,
statu quo es su utopía,
la retórica, su infección,
así que golpead, golpead, golpead.
Los reticentes dirán que el mundo iría mejor si la gente follara más,
pero precisamente por el sexo el mundo va mal:
los tipos más desagradables del planeta necesitan dinero para poder tirarse a las mujeres más espectaculares,
el medio para convertir lo que se desea en lo que se recibe.
Sandías, sandías,
cabezas como sandías,
valiente incertidumbre,
pavorosa, desatada,
pánico suicida,
herrumbre en las copas,
vandalismo útil,
ya no existe la desidia.
Urbanizaciones flotantes,
guerrillas digitales,
ayuntamientos con vallado eléctrico,
atentados en comisarías,
amputaciones a tertulianos,
derrota a la vista,
ya no existe la desidia.
el mundo sigue su curso,
borrones carnales tras los cristales vidriosos,
sentimientos orbitando alrededor del tiempo y la oscuridad,
nos lleva la corriente,
y nos constipa.
Desconfío de las civilizaciones sin bufones,
pero con la nuestra y la de cualquier vecino haría una excepción,
fuego fatuo el de esas cerillas que, una vez consumidas,
son sustituidas por otras,
sacos y cubos de basura haciendo cola,
vives en cuenta atrás cuando lo que quieres tener
es lo que no te puede faltar,
y, si llevas ropa oscura porque el mundo también lo está,
vistes de negro, y de negro vestirás.
Un día dije "mamá, me voy de casa,
voy a un albergue para los sin techo, es lo único que me puedo permitir",
y, aún estando el listón hundiéndose en arenas movedizas,
veo a currantes durmiéndose en el metro, de vuelta a casa, por el cansancio,
y pienso: "(menuda mierda de vida!)",
luchar por un puesto de trabajo en lugar de acceder a él,
la baba de los viejos es lubricante recogido con la lengua,
se forman manchas en la pared,
pozos en los bolsillos,
rechinan los pulmones.
Cuando llegué a la ciudad
también fui víctima de la paz,
pero, mientras observo ataúdes para decapitados, me pregunto:
"(¿por qué no, en lugar de pensar en la muerte,
pensamos en pasar de los recortes a las recortadas?)".
El civismo ha sido un paso en falso
que quizá sirva para golpear con mayor fuerza,
la vida nunca ha respetado a las personas discretas,
al futuro se accede con una pértiga.
Su puta madre, con los charlatanes de siempre
nunca vi oasis tan conformistas,
escriben páginas de gloria
temiendo ya a quien podría escribir encima,
statu quo es su utopía,
la retórica, su infección,
así que golpead, golpead, golpead.
Los reticentes dirán que el mundo iría mejor si la gente follara más,
pero precisamente por el sexo el mundo va mal:
los tipos más desagradables del planeta necesitan dinero para poder tirarse a las mujeres más espectaculares,
el medio para convertir lo que se desea en lo que se recibe.
Sandías, sandías,
cabezas como sandías,
valiente incertidumbre,
pavorosa, desatada,
pánico suicida,
herrumbre en las copas,
vandalismo útil,
ya no existe la desidia.
Urbanizaciones flotantes,
guerrillas digitales,
ayuntamientos con vallado eléctrico,
atentados en comisarías,
amputaciones a tertulianos,
derrota a la vista,
ya no existe la desidia.
lunes, 17 de diciembre de 2012
EL MURO (3)
Blues Springsteen
carbarça
cameloeónico
personas necexcitadas
si tú no vienés
demogracia
potocloro
mitorreo
decesivo
Club Super Trash
País Buzzcocks
Fetal Fury
sweet dreams are melodies
quiero un disco tuyo!
a lo hecho, percha
a la vejez, guadañas
barbietúricos
cancionzillos
clariviolencia
príncep brau
milogros
canción proVespa
tedioristas
emperdedores
socerdotes
narciartistas
me embraga la euforia
give piss a chance
manifiestación
la vida da muchos tongos [desconocida, en el metro, involuntariamente]
carbarça
cameloeónico
personas necexcitadas
si tú no vienés
demogracia
potocloro
mitorreo
decesivo
Club Super Trash
País Buzzcocks
Fetal Fury
sweet dreams are melodies
quiero un disco tuyo!
a lo hecho, percha
a la vejez, guadañas
barbietúricos
cancionzillos
clariviolencia
príncep brau
milogros
canción proVespa
tedioristas
emperdedores
socerdotes
narciartistas
me embraga la euforia
give piss a chance
manifiestación
la vida da muchos tongos [desconocida, en el metro, involuntariamente]
jueves, 6 de diciembre de 2012
THAT'S LIFE!
Así que estás en el asiento de la ambulancia,
con tu marido agonizando de improviso en la parte de atrás,
y, mientras te despides de tu hija adolescente por la ventana,
ves a un hombre repasarla de arriba a abajo.
con tu marido agonizando de improviso en la parte de atrás,
y, mientras te despides de tu hija adolescente por la ventana,
ves a un hombre repasarla de arriba a abajo.
viernes, 9 de noviembre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
RÉQUIEM POR UN VERANO QUE SE ENFRÍA EN OTOÑO
Ya se acercan, invierno, los mordiscos de tus noches
y las goteras estacionarias en el tabique nasal,
las Xibecas consumidas proliferan junto a las verjas del metro
en lugar de a los pies de los bancos.
Te han dejado el barrio precioso,
sí, quizá ya sin el encanto que le veíamos los que no vivíamos allí,
canalla y auténtico,
e insoportable.
Busqué la poesía de los bares de viejos, y sólo encontré horror,
mentiras soltadas a viva voz, ignorancia, y represión,
ruidos de tragaperras serpenteando entre mantras televisivos,
hombres saboreando con el estómago todo lo que ingieren,
el eco de su euforia llega a la calle,
y, viendo a un borracho ensuciándose la cara contra la persiana metálica de una frutería, sólo puedo pensar:
"(hasta el próximo año, melocotones!)".
En algún lugar, una presentadora de telenoticias da un golpecito sobre la mesa con sus papeles mientras se despide,
bailarinas de ballet corren de un lado hacia el otro de puntillas,
los nativos reciben a los conquistadores
diciendo: "al menos, concédeme este baile",
un rostro empapado no se seca, por más toallas que utilice,
un ciego camina arrastrando su vara,
en los hospitales empiezan a robar sangre a los pacientes vegetales,
alguien intenta equipararse a Melville presentando al Capitán Ahab,
están esas montañas y montañas de dinero teórico.
Dicen que hay mucha frustración y desdicha,
y más que habrá,
pero, mientras haya sentido del humor,
su resonancia aturdirá al vacío.
La vida es un combate
de peso pluma contra peso pesado.
y las goteras estacionarias en el tabique nasal,
las Xibecas consumidas proliferan junto a las verjas del metro
en lugar de a los pies de los bancos.
Te han dejado el barrio precioso,
sí, quizá ya sin el encanto que le veíamos los que no vivíamos allí,
canalla y auténtico,
e insoportable.
Busqué la poesía de los bares de viejos, y sólo encontré horror,
mentiras soltadas a viva voz, ignorancia, y represión,
ruidos de tragaperras serpenteando entre mantras televisivos,
hombres saboreando con el estómago todo lo que ingieren,
el eco de su euforia llega a la calle,
y, viendo a un borracho ensuciándose la cara contra la persiana metálica de una frutería, sólo puedo pensar:
"(hasta el próximo año, melocotones!)".
En algún lugar, una presentadora de telenoticias da un golpecito sobre la mesa con sus papeles mientras se despide,
bailarinas de ballet corren de un lado hacia el otro de puntillas,
los nativos reciben a los conquistadores
diciendo: "al menos, concédeme este baile",
un rostro empapado no se seca, por más toallas que utilice,
un ciego camina arrastrando su vara,
en los hospitales empiezan a robar sangre a los pacientes vegetales,
alguien intenta equipararse a Melville presentando al Capitán Ahab,
están esas montañas y montañas de dinero teórico.
Dicen que hay mucha frustración y desdicha,
y más que habrá,
pero, mientras haya sentido del humor,
su resonancia aturdirá al vacío.
La vida es un combate
de peso pluma contra peso pesado.
lunes, 8 de octubre de 2012
SITGES 2010
El bullicio serpentea por la acera de los cines,
también en los jardines y los bares de alrededor,
para el resto de Sitges, sin embargo, es laborable,
en la calle mayor caminan con decisión.
Las vías del tren parecen obstruir el ritmo evolutivo del pueblo,
asilvestrado en montaña, asfaltado en costa,
en el paso de nivel superior, una quinceañera escucha música y observa el mar,
no se inmuta con el paso de los convoyes.
Semiestirado en el Passeig dels Balmins
veo a los surfistas intentar domar las olas,
sobre nosotros, inmensos vacíos celestes entre grises nubes compactas,
pedos intermitentes con alivio y liviandad,
en el horizonte, la vista descansa de verdad,
las hormigas confunden mi mano con alimento, entre tanto polvo,
las olas mueren haciendo remolinos agotados.
Cuerpos vestidos de negro hablando en extranjero,
cada rubia platino me recuerda a una actriz,
amalgama de turistas, vecinos, y cinéfilos a media tarde,
el casco viejo aseptizado,
el Racó de la Calma en obras,
el mar lucha con el tiempo contra los muros del castillo.
Edificios de mármol blanco deshabitados en zona alta,
el parapeto de las entrevistas con la alfombra roja sucia y pisoteada,
sus protectores de plástico simulan seguir al viento,
una gata con su camada entre la huida y la curiosidad,
uno de los pequeños tiene un manotazo marrón en el rostro,
accesos que suben y bajan de manera desordenada,
antenas de tele oxidadas,
pistas de albergue nocturno en los rincones de las terrazas,
y delante, toda esa agua.
"Ets d'aquí?"
"no, visc allà dalt"
"però vius a Sitges"
"sí, sí"
"la teva casa dóna al mar?"
"no"
"on dóna? a la muntanya?"
"tampoc (rient)"
"però tens finestres o què?"
"sí, sí (rient), però donen a una altre casa"
"per què no me l'ensenyes? no he vist mai una casa mediterrània per dins, no en tenim, a Barcelona"
"no en teniu?"
"no, ara són totes buides o sueques"
(somriu)
(no diu res)
"Siempre diciendo que te haces mayor,
que te haces grande,
y te haces viejo",
escribo a las tres de la madrugada
con las rodillas erosionadas y la espalda temblando,
el pueblo tan dormido que tras las esquinas no hay sorpresas,
hay senderos urbanos de manifiesta visibilidad,
la melancolía tarda en diluirse,
es como un moratón dentro del pecho,
suerte que la experiencia te escuda de más balazos.
El bus nocturno nos recoge con el motor resoplando,
pasajeros paticortos que no alcanzan el suelo,
mientras afuera solo hay contornos,
si parte de Sitges ha quedado en mí,
algo mío debe haberse quedado allí.
también en los jardines y los bares de alrededor,
para el resto de Sitges, sin embargo, es laborable,
en la calle mayor caminan con decisión.
Las vías del tren parecen obstruir el ritmo evolutivo del pueblo,
asilvestrado en montaña, asfaltado en costa,
en el paso de nivel superior, una quinceañera escucha música y observa el mar,
no se inmuta con el paso de los convoyes.
Semiestirado en el Passeig dels Balmins
veo a los surfistas intentar domar las olas,
sobre nosotros, inmensos vacíos celestes entre grises nubes compactas,
pedos intermitentes con alivio y liviandad,
en el horizonte, la vista descansa de verdad,
las hormigas confunden mi mano con alimento, entre tanto polvo,
las olas mueren haciendo remolinos agotados.
Cuerpos vestidos de negro hablando en extranjero,
cada rubia platino me recuerda a una actriz,
amalgama de turistas, vecinos, y cinéfilos a media tarde,
el casco viejo aseptizado,
el Racó de la Calma en obras,
el mar lucha con el tiempo contra los muros del castillo.
Edificios de mármol blanco deshabitados en zona alta,
el parapeto de las entrevistas con la alfombra roja sucia y pisoteada,
sus protectores de plástico simulan seguir al viento,
una gata con su camada entre la huida y la curiosidad,
uno de los pequeños tiene un manotazo marrón en el rostro,
accesos que suben y bajan de manera desordenada,
antenas de tele oxidadas,
pistas de albergue nocturno en los rincones de las terrazas,
y delante, toda esa agua.
"Ets d'aquí?"
"no, visc allà dalt"
"però vius a Sitges"
"sí, sí"
"la teva casa dóna al mar?"
"no"
"on dóna? a la muntanya?"
"tampoc (rient)"
"però tens finestres o què?"
"sí, sí (rient), però donen a una altre casa"
"per què no me l'ensenyes? no he vist mai una casa mediterrània per dins, no en tenim, a Barcelona"
"no en teniu?"
"no, ara són totes buides o sueques"
(somriu)
(no diu res)
"Siempre diciendo que te haces mayor,
que te haces grande,
y te haces viejo",
escribo a las tres de la madrugada
con las rodillas erosionadas y la espalda temblando,
el pueblo tan dormido que tras las esquinas no hay sorpresas,
hay senderos urbanos de manifiesta visibilidad,
la melancolía tarda en diluirse,
es como un moratón dentro del pecho,
suerte que la experiencia te escuda de más balazos.
El bus nocturno nos recoge con el motor resoplando,
pasajeros paticortos que no alcanzan el suelo,
mientras afuera solo hay contornos,
si parte de Sitges ha quedado en mí,
algo mío debe haberse quedado allí.
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