jueves, 10 de abril de 2014

PEQUEÑO DICCIONARIO CONCEPTUAL VII

Ojo por ojo
mirada

diente por diente
conejo

la libertad
esclava de la subsistencia

los evangelios
opiniones

los calendarios
ilusiones ópticas

el trabajo
rutina remunerada

la fealdad
desagrado persistente

la brisa
chupitos de oxígeno

el petróleo
sangre africana

el conflicto
el mainstream de la existencia

la tragedia
el escaparate atiborrado de productos de un pequeño comerciante en una fría, oscura, y lluviosa tarda vespertina de invierno

la hostilidad
el jardín de la violencia

el tiempo
un laberinto en línea recta

la pareja
una doble apuesta a haber encontrado el amor cuando el deseo desaparezca

las erecciones
penes perennes

sexo sin protección
canto de sirenas

omoplato
hombre plato

la apatía
cementerio de ilusiones

dormir
la digestión de la razón

la nostalgia
secuestro de la memoria

el tiempo (2)
Dios

la reflexión
chupasangre de la precisión

el cariño
amor rebajado con agua

la rotundidad
el sopapo de la precisión

escribir un guión
rodar una película sobre papel

el Barça
el Madrid de Catalunya

la felicidad
el orgasmo de la satisfacción

la agonía
el aquelarre final del dolor vital

vivir
arrepentirse de nuevas sensaciones

estos textos
salvoconductos en el colapso.

PEQUEÑO DICCIONARIO CONCEPTUAL VI

(año 2010)

Los hechos
son pensamientos filtrados por la conciencia

el aumento de conocimiento
proporcionalmente de ignorancia

el agradecimiento
el mínimo gesto humano

los remordimientos
venganza de los reflejos

la repercusión es generosa
siempre queda para el resto

la duda
exceso de clarividencia

alabanzar
abalanzar alabanzas

un italiano
un español intentando hablar en catalán

la ironía
humor para ex-ingenuos

la ternura
curvas de bondad

la locura
lógica íntima

los salones recreativos
'camellos' para ludópatas

el cariño
pariente tacaño del amor

la muerte
la recompensa por vivir

el misántropo
un humanista apasionado

la broma
una verdad que no se tiene en cuenta

los aludes
olas por barrancos

el suicidio
un ataque de dignidad humana,
salvo en los dignos

los lavabos públicos
consejos en clave para relativizar la vida

las puertas
ventanas a ras de suelo

las religiones
otro delirio de grandeza más

los ídolos
muros de las lamentaciones humanos

una bofetada
una caricia a toda pastilla

el adulterio
reencontrar el misterio de adultos

las salvajadas
violencia caprichosa

las patrias
1. religiones terrenales
2. bozales

la confianza
arrogancia prudente

el progreso
más y más reparaciones

la vida
un "tendría" que espera otra nueva oportunidad

domingo, 6 de abril de 2014

OVERLOAD (THE CARDIGANS)

Pesadumbre,
menuda pareja formamos!
fantaseando juntos
hacia la salida de emergencia.
Siempre encuentro en tus brazos
la calidez de la chimenea,
hemos pasado momentos fantásticos
haciendo lo que me da más pavor.
Oh Señor,
no puedo disponer de algo más de tiempo?
estoy aprendiendo a bailar,
aunque sea con pasos torpes,
pero estoy bailando, de acuerdo?

Jefe Supremo,
Señor del inframundo,
me haces sentir perfecta
mientras volteamos y hacemos piruetas.
Acalorada y seca
desde lo alto de mis tacones,
así siento el amor verdadero
mientras hacemos cabriolas y morimos.
Oh Señor,
qué ardor más maravilloso
mientras bailamos,
apuesto a que sabes bailar
baila, baila.

Nunca te olvidaré,
espero que tú también me recuerdes con el tiempo,
nadando en un charco de sudor,
estoy ardiendo, cariño, no te quemes los dedos,
soy carne tierna en tu plato,
y la banda debe seguir tocando.

Así que, bailemos,
me encanta bailar,
cariño, baila conmigo.

Sí,
sé bailar,
amar es bailar,
y ahora quiero que me hagas volver a casa ["now dance me home"].


audio "Overload"

martes, 4 de febrero de 2014

DRUNKBUS

La primera, acompañado por mujeres sobrias;
la segunda, en ayunas;
la tercera, con ganas de orinar;
la cuarta, asumiendo que empalmaba;
la décima, bajo el influjo de un sueño frágil;
la decimoquinta, pretendiendo leer una revista;
la vigesimoséptima, con retortijones de Ferran;
la trigésimo tercera, garabateando al intentar escribir;
la cuadragésima, con una infernal puerta trasera que no cerraba bien;
la quincuagésimo primera, empujado por sudamericanos;
la quincuagésimo tercera, despatarrado con la bragueta abierta;
la sexagésimo quinta, en los asientos de cuatro, frente a un hombre que no se perdía un escote;
la septuagésimo segunda, triste;
la septuagésimo novena, martirizado por el aire acondicionado;
la octogésimo tercera, de pie, fallándome las rodillas;
la octogésimo séptima, despertado por el temblor de las ventanas;
la nonagésimo novena, dándome en la nuca con la barra en los asientos plegables;
la centésimo tercera, con ganas de ir de vientre;
la centésimo octava, me pasé hasta Campoamor;
la centésimo undécima, sudado;
la centésimo decimoctava, sosteniendo una lata de cerveza que no me pude acabar;
la centésimo vigesimotercera, soportando el barullo de un móvil;
la centésimo trigésimo cuarta, con el bus hasta los topes;
la centésimo trigésimo novena, tarareando mentalmente "This is my happy hour";
la centésimo cuadragésimo segunda, tras haberme dormido en la parada;
la centésimo cuadragésimo sexta, odiando a todo el mundo;
la centésimo quincuagésima, aún de día;
la penúltima, con "It must have been love" sonando en la radio del conductor;
la última, una larga y hermosa nariz.

domingo, 12 de enero de 2014

HORIZONTES VERTICALES

Luna y tú sólo salís de noche,
ella para iluminar, y tú para ser alumbrada,
sé que te acercas porque callan los grillos,
pero el desierto sigue tu rastro.

Podría darte la espalda,
preocuparme por la posteridad,
pero sólo sopla viento en contra,
tan suave que las espigas también parecen aturdidas.

Mirando la palma de mi mano en lugar de la brújula
mientras el bolígrafo sigue apuñalado sobre una de tantas palabras muertas,
intestinos plateados que nunca descubriremos,
alas de paloma sobre los pomos de las puertas,
y, tras cada una de ellas, se recitan salmos sin destinatario.

Nunca he sabido qué hacer contigo,
y tú te dejas llevar.

No toco ningún instrumento,
pero, si cantas para mí, aprenderé,
pese a las cicatrices de mis dedos.

Me arregla que te llegue al corazón lo que escribo,
ojalá supieras leer.

Acompañada por los rostros desfigurados de los efebos que te agasajan,
confundiéndote en el azul violáceo de los hogares,
mis ojos proyectan sobre tu frente cómo te hago el amor,
y, de rebote, me jodo a mí mismo.

Tú, ajena a esto, metes un dedo en mi ombligo,
y, creyendo formar un útero, trazas círculos sin parar
que sólo me hacen eructar.

Ahora sí, las cortinas corridas,
entre ambos, dos copas de cemento recién servido,
y, dentro nuestro, grietas que taponar.

viernes, 13 de diciembre de 2013

ESTÁ EN TU CABEZA

(febrero-noviembre 2010)

Se marca en la cartilla actualizada,
con tiza en las pizarras de los bares,
lo mean por las paredes de Almogàvers,
charlan sobre ello las asociaciones,
lo lleva tu compañera de clase escrito en su libreta:
"está en tu cabeza".

Lo cantan las cuñas publicitarias de la radio,
reparten flyers con ello a la salida del metro,
está anotado junto a la derrama,
lo imprime la taquillera del cine,
es el mensaje que enajena al profeta:
"está en tu cabeza".

Lo queman los rayos X en las radiografías,
está señalado en cualquier mamotreto de la burocracia,
también en braille para que no te quedes sin saberlo,
se cicatriza en los traseros bovinos,
lo dice el carnicero apuntándote con la paleta:
"está en tu cabeza".

Chirría entre los chismes del escarnio público,
lo intentan oficializar las resoluciones de los juicios,
lo alertan las placas de los comisarios,
lo han procesado en los códigos de barras,
lo silban las ráfagas que empujan al cometa:
"está en tu cabeza".

Lo sabe tu pie derecho cada mañana,
lo sabe la señora que remata a una paloma con una revista doblada,
lo sabe el hombre perdido que orienta al resto,
lo sabe el gobierno, el ejército, y los que mandan,
lo sabe el mandado que te visita con su tarjeta:
"está en tu cabeza".

Lo susurra Hanna Hilton limpiándose la mejilla,
lo preguntan en las ruedas de prensa a los entrenadores,
lo gritan blancos, negros, y moderadores,
lo replican los funcionarios que te rehúsan,
lo argumentaron tras fusilarte con la escopeta:
"está en tu cabeza".

Lo esconden los borrones de tinta,
lo sellan en tu muñeca en las discotecas,
lo han codificado en las servilletas de los restaurantes,
lo advierten las etiquetas de tus pantalones,
lo pone en los papeles que el abogado guarda en su maleta:
"está en tu cabeza".

Está cifrado en los garabatos de los niños en los cuadernos,
ininteligible en la nota hecha trizas por el despechado,
parpadea en las páginas web para adultos,
lo prensa débilmente la máquina de escribir desgastada,
se esparce como partes de un conejo en la cuneta:
"está en tu cabeza".

Ya hablaban de ello en los libros proverbiales,
le aplican tipografía Arial en los mensajes por intranet,
es la consigna de los generales antes de entrar en acción,
cuelga de la fachada del Banesto,
lo han puesto bien grande en la meta:
"está en tu cabeza".

Lo dicen tus amigos de infancia,
lo dicen familiares y allegados,
lo dicen las chicas con las que te acostaste,
lo dicen incluso las que no tocaste,
hasta el señor del espejo te lo espeta:
"está en tu cabeza".

sábado, 7 de diciembre de 2013

BROMPTON ORATORY (NICK CAVE)

"Asciendo sobre esas montañas pedregosas
para honrar a este eufórico día de resurrección,
atravieso las sombras de la gran bóveda
para honrar el albor pentecostal"


La cita es de Lucas, 24,
cuando Cristo regresa con sus seres queridos.
Observo las figuras de piedra de los apóstoles,
y pienso que las cosas van bien para algunos.

Y desearía estar hecho de piedra
para así no tener que admirar
una belleza imposible de describir,
una belleza imposible de asimilar.

Una belleza imposible de perdurar,
la sangre se reparte en pequeños sorbos,
noto tu olor aún impregnado en mis dedos
cuando acerco la taza a mis labios.

Y ningún dios en el cielo
ni diablo bajo los mares
habría logrado lo que conseguiste, cariño,
tenerme de rodillas.

Ahí fuera, tomo asiento en la montaña pedregosa
sin mucho que hacer,
abatido y desamparado, cariño,
debido a tu ausencia.


audio "Brompton Oratory"